La lista es encabezada por la fallida banca de inversión Lehman Brothers , que se presentó en bancarrota hace exactamente un año, el 15 de septiembre del 2008.
Al momento de la quiebra, el banco de inversión reportaba activos por u$s691,000 millones. Esto es más de dos veces el producto bruto de nuestro país. Ese volumen es, por lejos, el más alto de las empresas analizadas, ya que más que duplica a la firma que le sigue. La quiebra del banco Lehman Brothers fue el punto que estremeció a los mercados financieros del mundo, pues a partir de ese momento, el 15 de septiembre, recrudecieron los efectos de la crisis subprime que provocaron la escasez de dinero a gran escala.
Son muchísimos los analistas que aún siguen sosteniendo que el gobierno de George W. Bush cometió un error garrafal al dejar morir a Lehman . La bancarrota representó el final para una compañía de 158 años de historia, que sobrevivió a guerras mundiales y al colapso de la administración de capital de largo plazo, pero no pudo superar la crisis de crédito global.
Días previos a la medida, Lehman buscó compradores de la institución y trató de evitar un mayor deterioro financiero, ya que un día antes de la bancarrota, la acción de la entidad se desplomó 91% en Wall Street.
Según explica CNNExpansión, la caída del cuarto banco de inversión más grande de los EE.UU. y que durante mucho tiempo fue ampliamente reconocido por la propia Wall Street, fue una de las calamidades más grandes de la recesión actual.
Ante la negativa del gobierno de Bush de brindarle ayuda en sus horas más dramáticas, se lo obligó a solicitar su propia bancarrota, convirtiéndose así en la corporación bancaria de mayor tamaño en toda la historia de la Ley de Quiebras de Estados Unidos.
Como resultado de su convocatoria, las inversiones bancarias y negocios comerciales del banco en los EE.UU., así como las oficinas centrales de Nueva York, fueron vendidas al banco británico Barclays.
Algunos de los negocios de Lehman en Estados Unidos, incluyendo al fondo de gestión patrimonial Neuberger-Berman, siguen operando como entidades independientes bajo nuevos administradores. Dado el alcance de la compañía, los procedimientos de su bancarrota ya están en curso, aunque son sumamente complejos y han provocado el cierre de 80 pequeñas subsidiarias del banco.
Segundo puesto: Washington Mutual . El 26 de septiembre, el gobierno estadounidense cerró las puertas de Washington Mutua (WaMu)l, que representó el mayor colapso en la historia de un banco en ese país.
Presentó su solicitud de bancarrota apenas dos semanas después que Lehman Brothers. El monto de sus activos llegaba, al momento de la quiebra, a los u$s327,900 millones , es decir una Argentina completa.
En uno de los peores momentos de la crisis, los clientes de Washington Mutual, se vieron envueltos en el miedo de la insolvencia, por lo que retiraron más de u$s16.000 millones en un lapso de diez días.
Al día siguiente, WaMu solicitó su bancarrota y la protección que ésta conlleva. El que alguna vez fuera el banco de ahorros y préstamos más grande de su país, y el sexto más grande es ahora una sombra de sí mismo.
Ante esta corrida, un regulador gubernamental se vio obligado a confiscar los activos de la compañía bancaria, para luego vendérselos a JPMorgan Chase por u$s1.900 millones.
JP Morgan dijo que la transacción implicaba 5.410 sucursales en 23 estados, así como el mayor negocio de tarjetas de crédito en el país.
Asimismo, permite que JP Morgan supere a Bank of America como el segundo mayor banco de Estados Unidos, con u$s2.04 billones en activos, apenas por detrás de Citigroup.
Tercer puesto: más abajo por el monto involucrado y más lejos en el tiempo, en el tercer lugar se ubica WorldCom . La fecha de la solicitud de bancarrota se remonta a julio de 2002, y el total de sus activos rozaba los u $s103.900 millones . En ese año ese era exactamente el PBI de nuestro país.
WorldCom era, en ese momento, la segunda compañía más grande de telecomunicaciones (después de AT&T) y solicitó su bancarrota. Poco después se descubrió una defraudación del orden de los u$s11.000 millones, que generó un enorme escándalo.
En 2003, la compañía se cambió el nombre a MCI (nombre de una de sus adquisiciones previas) y logró salir de la bancarrota un año después. En 2005, Verizon Communications compró a MCI por u$s7.600 millones.
El ex director ejecutivo, Bernie Ebbers, fue sentenciado a 25 años de prisión tras ser declarado culpable por fraude de valores, conspiración y falsa documentación. En la actualidad, cumple su sentencia en la prisión federal de Oakdale en Louisiana.
Cuarto puesto: volviendo al año 2009, el cuarto lugar lo ocupa la hasta entonces emblemática automotriz General Motors . La fecha de su solicitud fue el primero de junio de este año y el monto registrado sumó unos u$s91.000 millones .
El gigante automotriz, que por mucho tiempo fue la compañía más grande de Estados Unidos y el número uno de Fortune 500. Probablemente con la reorganización volverá a prosperar, y con esto surgirá una nueva versión de la compañía que fabrica autos bajo las marcas Chevy, Cadillac, Buick y GMC.
Lo que queda (marcas de bajo rendimiento como Pontiac, Saturn, Hummer, Saab y Opel), podrían ser mantenidas por separado, es decir, se volverían compañías derivadas vendidas a fabricantes extranjeros, o simplemente cerrarán. Como parte del acuerdo de supervivencia, el gobierno de Estados Unidos será dueño de cerca del 72% de la nueva compañía, y el Sindicato de Trabajadores de la Industria Automotriz (United Auto Workers), será dueño del 17.5%.
En quinto lugar se ubica una de las quiebras más emblemáticas de la historia: Enron . La empresa petrolera se presentó ante los tribunales en diciembre del 2001. Sus activos sumaban u$s65.500 millones. El colapso sobrevino una vez que se descubrió un escándalo de cuentas contables, que destruyó a la compañía energética, eléctrica y de gas natural más grande de los EE.UU. en aquel entonces.
Tras un arduo y largo proceso, Enron salió de la bancarrota tres años después, en 2004. Muchos de sus altos ejecutivos fueron posteriormente declarados culpables por fraude de cuentas y valores.
Además de derribar a otro gigante, como la firma auditora Arthur Andersen, el escándalo de Enron es considerado un punto de inflexión que inspiró la ley Sarbanes-Oxley en 2002, que planteó nuevos estándares y prácticas para compañías públicas.
En 2007, Enron cambió su nombre a Enron Creditors Recovery Corp. con la intención de liquidar los activos restantes de la compañía.
Un escalón más abajo se ubica Conseco , una compañía financiera y de seguros que a fines del 2002 solicitó acogerse al Chapter 11, declarando activos por u$s61.200 millones que ahora vende seguros de vida y de salud suplementarios a más de cuatro millones de clientes. Recientemente, el secretario del tesoro, Timothy Geithner, hizo un llamado para implementar nuevas regulaciones más severas, argumentando que estas compañías y sus contratos deberían estar sujetos a revisión federal.
Séptimo lugar: otra empresa del sector automotriz forma parte de esta desdichada lista de empresas quebradas. En efecto, el séptimo lugar se lo adjudicó Chyrsler , cuando en abril de este año se acogió a la Ley de Bancarrotas, declarando activos por un total de u$s39.000 millones .
Según CNNExpansión, cuando el presidente de EE.UU. Obama obligó a la compañía a solicitar su bancarrota, Chrysler se convirtió en el fabricante más grande de la historia en pedir la aplicación del artículo 11 , mientras que su competencia, GM, también se las arreglaba para satisfacer las demandas gubernamentales.
Como resultado de la reorganización, el fabricante de autos está creando una alianza con su colega italiano Fiat.
El Sindicato de Trabajadores de la Industria Automotriz tomará el control de la compañía por medio de su plan de retiro y se espera que el gobierno estadounidense inyecte un total de u$s12.000 millones a la compañía.
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Al momento de la quiebra, el banco de inversión reportaba activos por u$s691,000 millones. Esto es más de dos veces el producto bruto de nuestro país. Ese volumen es, por lejos, el más alto de las empresas analizadas, ya que más que duplica a la firma que le sigue. La quiebra del banco Lehman Brothers fue el punto que estremeció a los mercados financieros del mundo, pues a partir de ese momento, el 15 de septiembre, recrudecieron los efectos de la crisis subprime que provocaron la escasez de dinero a gran escala.
Son muchísimos los analistas que aún siguen sosteniendo que el gobierno de George W. Bush cometió un error garrafal al dejar morir a Lehman . La bancarrota representó el final para una compañía de 158 años de historia, que sobrevivió a guerras mundiales y al colapso de la administración de capital de largo plazo, pero no pudo superar la crisis de crédito global.
Días previos a la medida, Lehman buscó compradores de la institución y trató de evitar un mayor deterioro financiero, ya que un día antes de la bancarrota, la acción de la entidad se desplomó 91% en Wall Street.
Según explica CNNExpansión, la caída del cuarto banco de inversión más grande de los EE.UU. y que durante mucho tiempo fue ampliamente reconocido por la propia Wall Street, fue una de las calamidades más grandes de la recesión actual.
Ante la negativa del gobierno de Bush de brindarle ayuda en sus horas más dramáticas, se lo obligó a solicitar su propia bancarrota, convirtiéndose así en la corporación bancaria de mayor tamaño en toda la historia de la Ley de Quiebras de Estados Unidos.
Como resultado de su convocatoria, las inversiones bancarias y negocios comerciales del banco en los EE.UU., así como las oficinas centrales de Nueva York, fueron vendidas al banco británico Barclays.
Algunos de los negocios de Lehman en Estados Unidos, incluyendo al fondo de gestión patrimonial Neuberger-Berman, siguen operando como entidades independientes bajo nuevos administradores. Dado el alcance de la compañía, los procedimientos de su bancarrota ya están en curso, aunque son sumamente complejos y han provocado el cierre de 80 pequeñas subsidiarias del banco.
Segundo puesto: Washington Mutual . El 26 de septiembre, el gobierno estadounidense cerró las puertas de Washington Mutua (WaMu)l, que representó el mayor colapso en la historia de un banco en ese país.
Presentó su solicitud de bancarrota apenas dos semanas después que Lehman Brothers. El monto de sus activos llegaba, al momento de la quiebra, a los u$s327,900 millones , es decir una Argentina completa.
En uno de los peores momentos de la crisis, los clientes de Washington Mutual, se vieron envueltos en el miedo de la insolvencia, por lo que retiraron más de u$s16.000 millones en un lapso de diez días.
Al día siguiente, WaMu solicitó su bancarrota y la protección que ésta conlleva. El que alguna vez fuera el banco de ahorros y préstamos más grande de su país, y el sexto más grande es ahora una sombra de sí mismo.
Ante esta corrida, un regulador gubernamental se vio obligado a confiscar los activos de la compañía bancaria, para luego vendérselos a JPMorgan Chase por u$s1.900 millones.
JP Morgan dijo que la transacción implicaba 5.410 sucursales en 23 estados, así como el mayor negocio de tarjetas de crédito en el país.
Asimismo, permite que JP Morgan supere a Bank of America como el segundo mayor banco de Estados Unidos, con u$s2.04 billones en activos, apenas por detrás de Citigroup.
Tercer puesto: más abajo por el monto involucrado y más lejos en el tiempo, en el tercer lugar se ubica WorldCom . La fecha de la solicitud de bancarrota se remonta a julio de 2002, y el total de sus activos rozaba los u $s103.900 millones . En ese año ese era exactamente el PBI de nuestro país.
WorldCom era, en ese momento, la segunda compañía más grande de telecomunicaciones (después de AT&T) y solicitó su bancarrota. Poco después se descubrió una defraudación del orden de los u$s11.000 millones, que generó un enorme escándalo.
En 2003, la compañía se cambió el nombre a MCI (nombre de una de sus adquisiciones previas) y logró salir de la bancarrota un año después. En 2005, Verizon Communications compró a MCI por u$s7.600 millones.
El ex director ejecutivo, Bernie Ebbers, fue sentenciado a 25 años de prisión tras ser declarado culpable por fraude de valores, conspiración y falsa documentación. En la actualidad, cumple su sentencia en la prisión federal de Oakdale en Louisiana.
Cuarto puesto: volviendo al año 2009, el cuarto lugar lo ocupa la hasta entonces emblemática automotriz General Motors . La fecha de su solicitud fue el primero de junio de este año y el monto registrado sumó unos u$s91.000 millones .
El gigante automotriz, que por mucho tiempo fue la compañía más grande de Estados Unidos y el número uno de Fortune 500. Probablemente con la reorganización volverá a prosperar, y con esto surgirá una nueva versión de la compañía que fabrica autos bajo las marcas Chevy, Cadillac, Buick y GMC.
Lo que queda (marcas de bajo rendimiento como Pontiac, Saturn, Hummer, Saab y Opel), podrían ser mantenidas por separado, es decir, se volverían compañías derivadas vendidas a fabricantes extranjeros, o simplemente cerrarán. Como parte del acuerdo de supervivencia, el gobierno de Estados Unidos será dueño de cerca del 72% de la nueva compañía, y el Sindicato de Trabajadores de la Industria Automotriz (United Auto Workers), será dueño del 17.5%.
En quinto lugar se ubica una de las quiebras más emblemáticas de la historia: Enron . La empresa petrolera se presentó ante los tribunales en diciembre del 2001. Sus activos sumaban u$s65.500 millones. El colapso sobrevino una vez que se descubrió un escándalo de cuentas contables, que destruyó a la compañía energética, eléctrica y de gas natural más grande de los EE.UU. en aquel entonces.
Tras un arduo y largo proceso, Enron salió de la bancarrota tres años después, en 2004. Muchos de sus altos ejecutivos fueron posteriormente declarados culpables por fraude de cuentas y valores.
Además de derribar a otro gigante, como la firma auditora Arthur Andersen, el escándalo de Enron es considerado un punto de inflexión que inspiró la ley Sarbanes-Oxley en 2002, que planteó nuevos estándares y prácticas para compañías públicas.
En 2007, Enron cambió su nombre a Enron Creditors Recovery Corp. con la intención de liquidar los activos restantes de la compañía.
Un escalón más abajo se ubica Conseco , una compañía financiera y de seguros que a fines del 2002 solicitó acogerse al Chapter 11, declarando activos por u$s61.200 millones que ahora vende seguros de vida y de salud suplementarios a más de cuatro millones de clientes. Recientemente, el secretario del tesoro, Timothy Geithner, hizo un llamado para implementar nuevas regulaciones más severas, argumentando que estas compañías y sus contratos deberían estar sujetos a revisión federal.
Séptimo lugar: otra empresa del sector automotriz forma parte de esta desdichada lista de empresas quebradas. En efecto, el séptimo lugar se lo adjudicó Chyrsler , cuando en abril de este año se acogió a la Ley de Bancarrotas, declarando activos por un total de u$s39.000 millones .
Según CNNExpansión, cuando el presidente de EE.UU. Obama obligó a la compañía a solicitar su bancarrota, Chrysler se convirtió en el fabricante más grande de la historia en pedir la aplicación del artículo 11 , mientras que su competencia, GM, también se las arreglaba para satisfacer las demandas gubernamentales.
Como resultado de la reorganización, el fabricante de autos está creando una alianza con su colega italiano Fiat.
El Sindicato de Trabajadores de la Industria Automotriz tomará el control de la compañía por medio de su plan de retiro y se espera que el gobierno estadounidense inyecte un total de u$s12.000 millones a la compañía.
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